01 -
Pon el horno a 150°C para que las costillas se cocinen despacio.
02 -
Frota bien la sal, pimienta, pimentón ahumado, ajo y cebolla en polvo por ambos lados de las costillas.
03 -
Mete las costillas en una bandeja, tápalas con papel aluminio y hornéalas por 2.5 a 3 horas hasta que la carne esté suave y casi se despegue del hueso.
04 -
Quita el papel aluminio, unta bien la salsa barbacoa y sube el horno a 190°C. Hornea sin tapa 15 o 20 minutos para que la salsa se caramelice.
05 -
Mientras se cocinan las costillas, hierve la pasta en agua con sal hasta que esté al dente, unos 7 u 8 minutos, luego escurre y reserva.
06 -
Derrite la mantequilla en una cacerola a fuego medio, agrega la harina y revuelve por un minuto hasta que se forme una mezcla espesa llamada roux.
07 -
Añade la leche poco a poco al roux, calienta sin que hierva fuerte y cocina hasta que espese un poco. Baja el fuego y agrega el cheddar y la mozzarella hasta que estén derretidos y cremosos.
08 -
Ponle polvo de mostaza, pimienta de cayena si quieres un toque picante, y ajusta con sal y pimienta negra a tu gusto.
09 -
Revuelve bien los coditos con la salsa para que queden bien cubiertos de queso.
10 -
Pasa la mezcla a una fuente apta para grill o a un sartén de hierro fundido y enciende el grill del horno.
11 -
Combina el pan rallado panko con el parmesano y espolvoréalos bien sobre el mac and cheese.
12 -
Mete al grill por 3 a 5 minutos hasta que el pan quede dorado y crujiente.
13 -
Saca las costillas del horno y déjalas reposar unos minutos antes de cortar por cada hueso.
14 -
Pon las costillas encima o alrededor del mac and cheese para un plato que se vea genial.