01 -
Pon los caramelos a temperatura ambiente y déjalos que se pongan duros por lo menos 3 horas.
02 -
Cuando estén firmes, quítalos con cuidado de los moldes y guárdalos para cuando quieras comer o regalar.
03 -
Echa el jarabe caliente en los moldes de silicona con calma, llenando bien cada hueco. Golpéalos un poco para que no queden burbujas de aire.
04 -
Aparta la olla del fuego y añade la esencia y el colorante. Mézclalo bien para que quede uniforme en todo el jarabe.
05 -
Lleva la mezcla a ebullición suave, moviendo de vez en cuando para que no se pegue. Cocina hasta que el jarabe se ponga más espeso y brille.
06 -
En una olla a fuego medio junta el azúcar, jarabe de glucosa y el agua. Remueve despacio hasta que el azúcar se integre y no queden grumos.